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Muchachada Nui deja TVE

TELEVISIÓN//PLANES DE BODA.

Muchachada Nui se divorcia de TVE y el próximo año se espera verles en casa de Planeta, en el canal Neox. Para tan sorprendente desencuentro, los humoristas aducen la incapacidad de la televisión pública para programarlos a un horario decente, y en el primer canal, que les facilite la audiencia que merecen. Tengo la sensación de que se equivocan, y por varios motivos. Son tiempos complicados para la televisión. En pleno momento dulce de matrimonios y compromisos entre grupos de comunicación, el gran casamiento puede que aún no haya terminado de producirse aunque le falta bastante poco; Televisión e Internet viven de momento un noviazgo intermitente y a ratos apasionado; coquetean  y se hace querer, pero parece que aún no han sellado su convivencia con un buen beso.

En estos meses, un producto como Muchachada Nui parece quedar desubicado en una parrilla anticuada y en crisis, quizás porque el programa encuentra su forma y su estilo en una narrativa más propia de la red que de la televisión. Su ritmo lento, aparentemente descuidado, de estilo casual y su lenguaje “dogma” de inspiración casera, convierten el programa en un compendio de grandes éxitos de YouTube que carece del empaque necesario para atraer a un público generalista delante del televisor. TVE no vive en un buen momento de definición pero todo pinta a que irá a mejor, y a favor especialmente de contenidos como los que ofrece Muchachada, duales, adaptables a las diferentes pantallas que no dejan de aparecer. Cuando las fuerzas y la inercia de la TVE “conpubli” se acabe, los contenidos baratos y minoritarios quizás puedan encontrar mejores huecos en la parrilla, siempre apoyados por la emisión online, que más pronto que tarde, será su principal ventana de explotación.

Visto el panorama, Muchachada Nui parecía tener un futuro estable en la televisión pública: bien arropados por los consumidores de video en internet, integrados dentro del interesante nuevo proyecto de RTVE.es, y con libertad editorial y garantías en la2; la menos generalista de las generalistas, y la menos temática de las minoritarias. Neox apunta maneras para convertirse en un canal generalista de nueva generación, el eco aburrido de la programación del canal matriz, de horarios apenas fidelizables y abriendo al máximo sus objetivos publicitarios para tranquilidad de un grupo empresarial que quizás no tenga la misma paciencia que los directivos de TVE a la hora de proponer experimentos sin gaseosa. Habrá que ver lo que aguanta un programa de estilo tan particular programado entre las futuras reposiciones de “Los Protegidos”.

Pudiera ser que Joaquin Reyes no se fijara que en su última emisión, Lost, la que se considera serie del momento, marcó un 6.1% de share, por debajo de la media de Cuatro, …en la televisión, por supuesto.

Bear Grylls sobrevive

TELEVISIÓN//CALLEJEROS 2.0

BEAR GRYLLS
Estoy enganchado al nuevo programa de Cuatro, El Último Superviviente. Tiene un punto friki, resulta muy cercano, con un montaje fresco, muy ágil e hipnótico. Es un programa directo en su desarrollo, y a la vez crudo y sorprendente, incluso frívolo en los momentos dramáticos. Se podría decir que es una especie de Callejeros en la Naturaleza, donde yonquis y prostitutas son sustituidos por paisajes inhóspitos, extraños insectos y vísceras de animales muertos, en las que el presentador olisquea en busca de alimento para poder sobrevivir: ya te digo, que las similitudes con el programa de reportajes urbanos son bastantes más de las que parecen.

Los mejores momentos del conductor y aventurero Bear Grylls son cuando, en mitad de una expedición en los límites de lo posible, relata sin arrugarse como algún temerario explorador murió no hace mucho allí mismo, incapaz de encontrar solución al problema. El lo consigue, aunque queda claro que alguna vez lo hemos visto sufrir, como aquella ocasión en que se meó (pixelado) en su propia cantimplora para beberse la orina inmediatamente “que es cuando está esterilizada”. That’s Entertainment!

Sí, bueno. Hay guión. Todo es más falso que un duro sevillano. Y el cámara ¿no come? ¿Lleva su propio kit de supervivencia? Si Bear Grylls está en peligro de muerte, ¿verdad que no hay diez satélites y cinco helicópteros pendientes de recibir su llamada vía GPS y acudir raudo y veloz en su ayuda? Ya lo hablábamos en el post de ayer, sobre qué podríamos considerar ficción o realidad, ¿o acaso nuestro particular Indiana Jones no acaba comiéndose una araña e intentado cruzar un río sin ahogarse en el intento? Lo realmente cojonudo es que sea como sea, tú acabas viéndote ahí, sufriendo con él, y que a pesar de que sea un programa divulgativo, te consuelas al pensar que JAMÁS, (salvo en una mala pesadilla) tendrás que pasar en la realidad por una situación similar. Y aún así, ver sufrir al pobre chaval nos gusta, casi tanto o más, que las peripecias de los habitantes de El Cabanyal.

Como mola este nuevo Callejeros al filo de lo imposible.

El Último Superviviente se emite los sábados y domingos a las 12.20h, en Cuatro.

El último superviviente

TELEVISIÓN//FICCIÓN DOCUMENTAL.

Hace tiempo que se sospecha, sobre todo en los círculos profesionales del audiovisual que la línea que separa la ficción del documental no existe, y si hubiera existido alguna vez desde luego ha sido ignorada de largo. Quién no ha escuchado alguna vez en clase los chascarrillos sobre como Flaherty rodó su famoso documental con Nanuk El Esquimal. Hoy en día es facil hacerse preguntas que, sin respuesta conclusiva, delatan más que nunca que la ficción y el documental conviven y mantienen sus formas… no definidas. Gladiator es un film de ficción. ¿Sólo? A veces sorprende incluso que se quiera revestir de imparcialidad a las obras documentales.

El otro día vi un capítulo de Fisica o Química. Estupor. Al margen de la conjunción planetaria que provoca que tantos acontecimientos se acumulen en la misma escuela, si pudiéramos aislar una sola de estas historias, podríamos convenir que sí, que en algún caso la realidad supera a la ficción, y que por tanto, el personaje de una choni poligonera enamorada de un joven sexualmente abstemio, o un trio sexual de cartón son plausibles, y de hecho, pueden considerarse un retrato fidedigno de una realidad, concreta y no generalizable, pero objetivamente posible.

Pero resulta que la misma historia, contada en clave documental, por un autor implacable con las muestras de artificio, deseoso de contar verdad, hubiera contenido, como poco un sustrato crítico, una revelación del contexto social y las deficiencias de un sistema educativo, o al menos, la evidencia de que la realidad no siempre es perfecta. Elementos parciales que en estricto sentido, hubieran contaminado la Verdad.

Viendo a los chicos de Fisica o Quimica, me dí cuenta que la teleserie obvia cualquier juicio posible, cualquier crítica, cualquier valor positivo o negativo de las conductas que se describen. Vamos, de una asepsia que asusta. Y si, como hemos convenido, podemos asegurar casi sin margen de error, que cualquiera de estos argumentos han tenido lugar con total seguridad en alguna ocasión… tenemos pues una obra documental, muchísimo más real y coherente con hechos, que esa otra visión, que podríamos definir -irónicamente- como maniquea, y cubierta de una pátina de moral y ética, que en estos días, ¿quien necesita?

En tal caso, Física o Quimica, sería una ficción con un enorme grado de verdad, mientras que el documental de autor, podriamos considerarlo como una burda manipulación de la realidad con el objetivo de utilizarla para llegar a un razonamiento inducido por las imagenes (por el autor), cargado de intencionalidad: contaminado de ideas.

Y todo esto venía a que quería hablar del gran programa “documental” de Cuatro, El Último Superviviente. Pero mejor ya sigo otro día.

Buenafuente On Air

TELEVISIÓN//CUANDO LO DIFÍCIL PARECE FÁCIL.


buenafu, ana y yo avionEl Terrat siempre ha sido una caja de sorpresas. Una productora solvente, con una imagen sencilla, moderna y en cierta forma muy corporativa y endogámica. Es curioso que la idea del programa especial de Buenafuente que ayer se grabó en un avión en pleno vuelo no haya sido de ellos, sino de Vueling, en un giro aún más audaz en su eficaz comunicación de marca.

El primer programa de televisión -eso nos decían, yo me lo creo- filmado en la cabina de un avión, en este caso el Airbus 320 de la flota de la compañía catalana. Gracias a la inmediatez telegráfica del Twitter, que por lo menos queda demostrado que sirve para alguna cosa a parte de para airear tiempos muertos, conseguí dos plazas en el vuelo. ¿Destino? Desconocido. Bueno sí, acabamos volando por Alicante, Ibiza, Menorca, y dicen, que yo no lo ví, que también Cádiz. Nunca había ido al programa de Andreu, y lo cierto es que en esta ocasión, más que el propio show, mi emociónn residía en descubrir una sóla cosa: ¿Cómo van a grabar el programa?

El comandante del aparato es un tipo serio. Se enrolló, pero sin milongas. Hubo reuniones entre ellos y producción en los momentos previos al embarque. Algo serio. Nada de tonterías, nada de buenrollismo hulligan en el avión. Aquí la que manda es una chica, la sobrecargo, y sobre ella, ya puede Berto contar los chistes que quiera, que no pasará nadie. Todos adentro y a despegar. A muchosmiles pies de altura, el aparato estabilizado, comenzaba la odisea. Cuatro horas de reloj, un pasillo y los amiguetes de siempre entre el pasaje para producir una hora de televisión de alta calidad. Estos son el Terrat, así que aunque pongan el, hoy recurrente, piloto automático (que en cuestión de contenidos, lo hicieron, y eso no les resta méritos) la realizacióna debería ser fluida, sin sobresaltos, y bajo una especie de pose generalizada en todo el equipo de “esto lo hacemos todos los días”. Humilde hasta el realizador habitual del programa, sentado junto a nosotros, y que nos comentaba de forma dicharachera chascarrillos de plató cuando ya quedó al descubierto su papel fundamental en la historia.

Eran cuatro operadores de cámara, cada uno con una HDV de Sony, que en cada bloque grabado, se distribuían para dar cobertura a cada movimiento de los actores e invitados por el estrecho pasillo, y cuando no, tomando planos recursos a tutiplén del pasaje muerto de risa, que ya les vendrán bien para repelar minutos en el montaje. Además, tenían otra minicámara anclada en el techo, con un socorrido plano master del improvisado escenario descubierto al eliminar las primeras filas de asientos.

En el papel, todo controlado al milímetro, planificaciones de cámara dibujados sobre planos de emergencia de la cabina, crónometros en mano, claquetas para sincronizar el sonido directo, y los chicos y chicas de vestuario, maquillaje y sonido convenientemente ubicados entre el público. Andreu campando a sus anchas, con más presión en el cogote de la que él, incosciente y servicial hasta en el off record, es capaz de imaginar. Vamos, como si llevara toda la vida presentando shows… en las alturas.

Lo sorprendente es que a pesar de las prisas y la evidente inquietud que provocaba el experimento (¿cómo terminará esto?) el equipo trabajaba relajado, sin voces, sin nervios, y siempre atentos al público. Una atención muy agradecida y exigente, hasta el punto de que tuvimos sonido directo de toda la grabación gracias a auriculares inalámbricos, además de una realización rudimentaria en las pantallas del avión, donde alguien pinchaba las cámaras mejor situadas, para seguir la acción en toda la cabina con comodidad. Algo innecesario para el show televisivo, pero gracias a ello, el público estuvo totalmente entregado a la causa. Un detalle por su parte.

En cuatro horas el show estuvo grabado, y en todo el tiempo no vi ningún gesto de seriedad ni gotas de sudor frío, todo lo contrario: sonrisas, diálogo, operadores y sonidistas trabajando coordinados, y mucho respeto a la tripulación, los invitados y el público. Vamos, que se lo pasaron bien. Y el curro y la odisea de producción, parecían no tener la mayor importancia. Yo quiero uno de esos.

El programa Buenafuente On Air se emite el próximo jueves 21 de mayo, a las 00.00 en laSexta.