The Lovely Bones (Peter Jackson, 2009)

CRÍTICA DE CINE//DE HISTORIAS GRANDES Y PEQUEÑAS

Peter Jackson vuelve tras un largo paréntesis con la que se esperaba fuera la película del año y la más personal del director. No es para menos. Tanto El Señor de los Anillos como su lujosa revisión de King Kong partían de un material original, no ya conocido, sino estudiado y perfectamente circunscritos en sus planteamientos narrativos a la idea por décadas ya instalada en la mente de lectores y espectadores. Ni la trilogía de la Tierra Media ni la aventura del gorila gigante incluían en su tratamiento grandes hallazgos temáticos ni discursivos, de la misma forma que tanto la particular forma de realizar de Jackson como la solvencia técnica y mastodóntica estructura de producción, aunque meritorias, resultaban ser vehículos de lucimiento dentro de un corsé argumental rígido, y no por eso menos interesante.

The Lovely Bones partía de una novela previa, pero todo parecía indicar que Jackson al escogerla pretendía desvincularse del cine espectáculo por una vez para centrarse en una historia más intimista y de cariz humano, en la que desarrollar más profundamente su faceta de director de personajes y a la que imprimir una huella más reconocible desde la voz de los personajes, y no necesariamente desde la versatilidad del uso de la steadycam.

Jackson baja por un momento de las alturas de sus encuadres y entrar de lleno en la vida cotidiana de una familia aparentemente normal, presentada en primera persona por una de las hijas que pronto sabemos morirá asesinada y que desde un lugar pre-celestial sin ubicación, un purgatorio pixelar en toda regla, presencia el drama de sus seres queridos posterior a su muerte y su intento difuso por descubrir al culpable.

A simple vista se puede reconocer que algo ha fallado, y The Lovely Bones es tan irregular en algunos tramos como visualmente desmesurada en otros, aunque su principal problema es el de la obviedad. Tanto la presentación de los personajes y la historia, como el uso de los recursos visuales, musicales y los efectos de sonidos (sólo las cortinas de un señor MALVADO pueden hacer semejante ruido al correrse) ponen constantemente de relieve el drama que se avecina sin un ápice de sutileza, hasta el punto de que la primera media hora resulta exasperante en la manera en que el realizador retrasa el verdadero inicio (en ese momento del filme, todavía prometedor) de la historia tras el asesinato. A la trama simple y mal gestionada en personajes que entran y salen de la historia con total impunidad, se le suma un discurso de trascendencia espiritual –que no religiosa, una omisión incomprensible con todas las vueltas que le da el asunto– forzado y hueco, y una falta de definición formal desconcertante. Por minutos cambiamos de película de tosco romance adolescente a thriller psicológico, intriga policial o drama doméstico con abuela enrollada pero alcohólica y banda sonora rockera.

El film trata de sostenerse como un sofisticado ejercicio de estilo relamido, una planificación aparatosa que deviene en un desarrollo lento y aburrido muchas secuencias, y un despliegue digital saturado y hortera (¡hace saltar los cromas!) que resulta más propio de un videoclip chillout de Enya que de una propuesta que empatice emocionalmente con el espectador más sereno y aparentemente maduro al que Jackson parece querer dirigirse.

Como en otras propuestas similares –aquél film de Robin Williams, Más Allá de los Sueños con el que comparte muchas cosas– el film maneja un material complicado que al ser puesto en boca de personajes de carne y hueso se hace demasiado poético y abstracto. Más en este caso, cuando es una niña de 14 años la que se expresa como un libro abierto, lleno de frases rimbombantes y está incrustada literalmente en un universo estético demasiado grande y confuso como para que pueda extraerse  de todo ello algún mensaje cercano que llegue al espectador. El resultado es por eso un film frío y distante, de estética irritante, mal acompasada con una trama de poco recorrido y lugares comunes; con un decepcionante abismo entre el resultado y las expectativas puestas en el realizador, y lo que es peor, con la sospecha de que el gigantismo estilístico que en grandes obras anteriores era virtud, en esta historia pequeña se convierte en limitación, pesada como una losa.

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5 Respuestas a “The Lovely Bones (Peter Jackson, 2009)

  1. mmm… entonces no voy a verla, no?? 😉

    A mí me gustó mucho la de más allá de los sueños, recuerdo que me dejó una sensación extraña. De esta, la verdad, no me pareció que fuera nada del otro mundo viendo el trailer… ahora mucho menos,… :S invertiré en otra

    besos

  2. Ve a verla, Clara. Merece la pena.

  3. Bueno, en mi opinión es prescindible. Hay mejores cosas en cartel, pero nunca se sabe. Puedes hacer caso a Daniel y luego nos cuentas. 🙂

  4. Y ¿qué opinas de Shutter Island? ¿La has visto?

    Un besito!

  5. La ví, pero hablamos tanto, tan largo y tendido sobre ella cuando salimos, que ya no me quedaron ganas de escribir nada, por no ocultar el hecho de que aposte por entender la película al revés de como pasa… esa última frase tna ambigua, está hecha para hacer sufrir… 🙂

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