Paranoid Park

CRÍTICA DE CINE//EMBRIAGUEZ ADOLESCENTE

paranoid20park20de20gusMe pasa con el director Gus Van Sant, que he leído mucho más sobre él, de lo que he visto. Bueno, a veces estas cosas pasan, no llegas, no abarcas. Will Hunting o Harvey Milk, películas comerciales, sí, pero a fin de cuentas, del mismo autor. Elephant fue otro cantar. Me gustó mucho, y en su momento cuando la vi en el cine, se me hizo un poco críptica, como si realmente hubiera un mensaje, una intención más allá, totalmente fuera de mi alcance.

Pero viendo Paranoid Park me doy cuenta de la claridad expositiva de Vant Sant (cierto es que con los años uno también afina la capacidad para comprender), y la modestia con la que el realizador compone sus películas. Descubro que su cine no es pretencioso, esteticista sí, de acuerdo, pero está construido sobre ideas sencillas que no dejan de ser verdades muy mundanas.

El film gira entorno a Álex, un chaval marcado por una terrible experiencia que permanece en stand by en su mente, un hecho suspendido en un mar de dudas y sumando así confusión en su singular estado de embriaguez adolescente. La búsqueda de la identidad (en su caso dentro de una comunidad de skaters), la falta de control emocional y la percepción del yo como eje entorno al que gira la realidad acaba siendo puestas en imágenes sin florituras, pero aprovechando al máximo las armas propias del cine: el montaje, el diseño de sonido, la genial banda sonora y la fotografía exprimida al máximo.

Yo rechazaría de pleno la calificación de experimental o incluso de “atrevido”, puesto que lo que Gus Van Sant hace no es nada nuevo, el super8 o el video ya han sido utilizados mil veces en propuestas totalmente convencionales (aunque puede que no bajo la maravillosa luz de Christopher Doyle). Lo que este realizador hace es adecuarse con el uso de esas texturas visuales y sonoras al tono de la historia en cada momento, al estado emocional de los personajes, incluso cuando resulta contradictorio por el huracán hormonal de los personajes.

A fin de cuentas, ilustra, pinta, pone de relieve con su dirección cinamatográfica todas y cada una de las situaciones mentales del protagonista sin olvidar que hay una historia que contar. Lo realmente valioso de Paranoid Park es que la dificultad que supone llevar a la pantalla el mundo visto tras el cristal de una borrachera de pubertad no convierten la historia en excepcional, sino que el resultado no deja de ser plausible en la cabeza de cualquier vecino a los 17 años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s