El último superviviente

TELEVISIÓN//FICCIÓN DOCUMENTAL.

Hace tiempo que se sospecha, sobre todo en los círculos profesionales del audiovisual que la línea que separa la ficción del documental no existe, y si hubiera existido alguna vez desde luego ha sido ignorada de largo. Quién no ha escuchado alguna vez en clase los chascarrillos sobre como Flaherty rodó su famoso documental con Nanuk El Esquimal. Hoy en día es facil hacerse preguntas que, sin respuesta conclusiva, delatan más que nunca que la ficción y el documental conviven y mantienen sus formas… no definidas. Gladiator es un film de ficción. ¿Sólo? A veces sorprende incluso que se quiera revestir de imparcialidad a las obras documentales.

El otro día vi un capítulo de Fisica o Química. Estupor. Al margen de la conjunción planetaria que provoca que tantos acontecimientos se acumulen en la misma escuela, si pudiéramos aislar una sola de estas historias, podríamos convenir que sí, que en algún caso la realidad supera a la ficción, y que por tanto, el personaje de una choni poligonera enamorada de un joven sexualmente abstemio, o un trio sexual de cartón son plausibles, y de hecho, pueden considerarse un retrato fidedigno de una realidad, concreta y no generalizable, pero objetivamente posible.

Pero resulta que la misma historia, contada en clave documental, por un autor implacable con las muestras de artificio, deseoso de contar verdad, hubiera contenido, como poco un sustrato crítico, una revelación del contexto social y las deficiencias de un sistema educativo, o al menos, la evidencia de que la realidad no siempre es perfecta. Elementos parciales que en estricto sentido, hubieran contaminado la Verdad.

Viendo a los chicos de Fisica o Quimica, me dí cuenta que la teleserie obvia cualquier juicio posible, cualquier crítica, cualquier valor positivo o negativo de las conductas que se describen. Vamos, de una asepsia que asusta. Y si, como hemos convenido, podemos asegurar casi sin margen de error, que cualquiera de estos argumentos han tenido lugar con total seguridad en alguna ocasión… tenemos pues una obra documental, muchísimo más real y coherente con hechos, que esa otra visión, que podríamos definir -irónicamente- como maniquea, y cubierta de una pátina de moral y ética, que en estos días, ¿quien necesita?

En tal caso, Física o Quimica, sería una ficción con un enorme grado de verdad, mientras que el documental de autor, podriamos considerarlo como una burda manipulación de la realidad con el objetivo de utilizarla para llegar a un razonamiento inducido por las imagenes (por el autor), cargado de intencionalidad: contaminado de ideas.

Y todo esto venía a que quería hablar del gran programa “documental” de Cuatro, El Último Superviviente. Pero mejor ya sigo otro día.

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