Buenafuente On Air

TELEVISIÓN//CUANDO LO DIFÍCIL PARECE FÁCIL.


buenafu, ana y yo avionEl Terrat siempre ha sido una caja de sorpresas. Una productora solvente, con una imagen sencilla, moderna y en cierta forma muy corporativa y endogámica. Es curioso que la idea del programa especial de Buenafuente que ayer se grabó en un avión en pleno vuelo no haya sido de ellos, sino de Vueling, en un giro aún más audaz en su eficaz comunicación de marca.

El primer programa de televisión -eso nos decían, yo me lo creo- filmado en la cabina de un avión, en este caso el Airbus 320 de la flota de la compañía catalana. Gracias a la inmediatez telegráfica del Twitter, que por lo menos queda demostrado que sirve para alguna cosa a parte de para airear tiempos muertos, conseguí dos plazas en el vuelo. ¿Destino? Desconocido. Bueno sí, acabamos volando por Alicante, Ibiza, Menorca, y dicen, que yo no lo ví, que también Cádiz. Nunca había ido al programa de Andreu, y lo cierto es que en esta ocasión, más que el propio show, mi emociónn residía en descubrir una sóla cosa: ¿Cómo van a grabar el programa?

El comandante del aparato es un tipo serio. Se enrolló, pero sin milongas. Hubo reuniones entre ellos y producción en los momentos previos al embarque. Algo serio. Nada de tonterías, nada de buenrollismo hulligan en el avión. Aquí la que manda es una chica, la sobrecargo, y sobre ella, ya puede Berto contar los chistes que quiera, que no pasará nadie. Todos adentro y a despegar. A muchosmiles pies de altura, el aparato estabilizado, comenzaba la odisea. Cuatro horas de reloj, un pasillo y los amiguetes de siempre entre el pasaje para producir una hora de televisión de alta calidad. Estos son el Terrat, así que aunque pongan el, hoy recurrente, piloto automático (que en cuestión de contenidos, lo hicieron, y eso no les resta méritos) la realizacióna debería ser fluida, sin sobresaltos, y bajo una especie de pose generalizada en todo el equipo de “esto lo hacemos todos los días”. Humilde hasta el realizador habitual del programa, sentado junto a nosotros, y que nos comentaba de forma dicharachera chascarrillos de plató cuando ya quedó al descubierto su papel fundamental en la historia.

Eran cuatro operadores de cámara, cada uno con una HDV de Sony, que en cada bloque grabado, se distribuían para dar cobertura a cada movimiento de los actores e invitados por el estrecho pasillo, y cuando no, tomando planos recursos a tutiplén del pasaje muerto de risa, que ya les vendrán bien para repelar minutos en el montaje. Además, tenían otra minicámara anclada en el techo, con un socorrido plano master del improvisado escenario descubierto al eliminar las primeras filas de asientos.

En el papel, todo controlado al milímetro, planificaciones de cámara dibujados sobre planos de emergencia de la cabina, crónometros en mano, claquetas para sincronizar el sonido directo, y los chicos y chicas de vestuario, maquillaje y sonido convenientemente ubicados entre el público. Andreu campando a sus anchas, con más presión en el cogote de la que él, incosciente y servicial hasta en el off record, es capaz de imaginar. Vamos, como si llevara toda la vida presentando shows… en las alturas.

Lo sorprendente es que a pesar de las prisas y la evidente inquietud que provocaba el experimento (¿cómo terminará esto?) el equipo trabajaba relajado, sin voces, sin nervios, y siempre atentos al público. Una atención muy agradecida y exigente, hasta el punto de que tuvimos sonido directo de toda la grabación gracias a auriculares inalámbricos, además de una realización rudimentaria en las pantallas del avión, donde alguien pinchaba las cámaras mejor situadas, para seguir la acción en toda la cabina con comodidad. Algo innecesario para el show televisivo, pero gracias a ello, el público estuvo totalmente entregado a la causa. Un detalle por su parte.

En cuatro horas el show estuvo grabado, y en todo el tiempo no vi ningún gesto de seriedad ni gotas de sudor frío, todo lo contrario: sonrisas, diálogo, operadores y sonidistas trabajando coordinados, y mucho respeto a la tripulación, los invitados y el público. Vamos, que se lo pasaron bien. Y el curro y la odisea de producción, parecían no tener la mayor importancia. Yo quiero uno de esos.

El programa Buenafuente On Air se emite el próximo jueves 21 de mayo, a las 00.00 en laSexta.

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Una respuesta a “Buenafuente On Air

  1. Fue genial compartir el momento con vosotros…

    Enhorabuena por el blog…me ha gustado mucho encontrarlo hoy…

    Besos

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