De la reencarnación de un hombre

CRÍTICA// BIRTH (Jonathan Glazer, 2004)

En su día pasé por alto esta película, de la que sólo recuerdo un site web magnético y aunque entregado a la causa del marketing, dejaba entrever valores poco corrientes en el cine de las majors. El film descoloca, no hay duda. Así le pasó a los ejecutivos de la New Line Cinema cuando vieron la creación y decidieron postponer un tiempo su lanzamiento. Por suerte para todos, el director Jonathan Glazer estrenó su historia, que podría haberse derrumbado en los cinco primeros minutos, pero que gracias a fuertes pilares actorales y sobre todo, a un planteamiento escénico y sonoro fascinante, consigue lo que se propone, perturbar y hacer creíble su micromundo.

Birth es una pelícuña extraña, que convierte cualquier atisbo de morbo sexual en maravillosa sucesión de momentos casi mágicos, que busca y resuelve con ambiguedad todo su texto, y que hace de su planificación de camara y fotografía, gran piedra angular en el que sostener su débil propuesta narrativa. No es un film perfecto, y eso es, como en otros casos excepcionales, lo que la convierte en rareza que merece la pena ser revisada.

Como prueba de su encanto y radicalidad escénica, os dejo con un intensísimo plano de dos minutos con Nicole Kidman al llegar al teatro, en el que por primera vez se plantea seriamente lo que la película viene a contarnos: que un niño de 10 años se proclama como el marido reencarnado de una viuda, a punto de contraer un segundo matrimonio.

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