Jesús Manuel Rubio

Los Gritones, de Roberto Pérez Toledo.

4 Febrero 2010 · Dejar un comentario

CORTOMETRAJE//NOTODO

A veces, notodo es la publi, ni las grandes marcas. Notodo son virales, notodo es televisión. Notodo es hablar de cine alemán. Notodo son los autores de Cahiers; notodo es Hollywood y el 3D. El mundo del corto es vasto, en ocasiones árido y siempre difícil. Pero notodo es así.

Este cortometraje de Roberto Perez Toledo me ha gustado mucho. Quién no se ha tirado a una piscina y en mitad del salto ha visto que no había agua…

Está a concurso en el Jameson NotodoFilmFest. Supongo que se puede votar y esas cositas.

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La Carretera (John Hillcoat, 2009)

2 Febrero 2010 · 2 comentarios

CRÍTICA DE CINE//¿HAY ALGUIEN AHÍ?

El cine norteamericano persevera año tras año en su empeño por conquistar al público con historias de proporciones bíblicas y consecuencias extremas que atañan a toda la humanidad. Bien sea para su salvación o como consecuencia de su anunciado final apocalíptico, la baza de la destrucción total es suculenta y morbosa, como ya lo eran las profecías de Nostradamus, ahora actualizadas en inquietantes hipótesis reveladas a la audiencia mediante alardes técnicos de CGI.

La mayoría de esos intentos han cumplido con creces sus objetivos económicos, para lo que han tenido que sacrificar en gran medida su gravedad y rigurosidad narrativa, cubriendo sus argumentos de pátinas de buenrollismo apto para todos los públicos –que los hay y bien diferentes sin tener que ser específicamente infantil – y rebajando la carga dramática a favor del simple divertimento incapaz de amargar la existencia a cualquier espectador de fin de semana. Un buen ejemplo de este cine rebajado con agua es la película Soy Leyenda, con el que recién estrenada La Carretera, algunas similitudes en su planteamiento. El film de Will Smith cometía el error de creer que la ambientación postapocalíptica era el resultado de un buen uso de los efectos digitales en unos cuantos cuadros hiperrealistas, y obviaba que incluso la elección del actor y el tono de su interpretación así como el devenir de su argumento echaban por tierra la supuesta atmósfera opresiva y acongojante que debía dominar su desarrollo, cediendo una vez más a los manidos mecanismos del cine de acción al límite que desnaturalizaban la dureza del argumento inicial.

La Carretera comienza en el que podríamos denominar año cero posterior a un colapso mundial de insospechadas consecuencias y desconocida naturaleza, en la que los pocos supervivientes se enfrentan a un duro y por momentos breve futuro sin recursos y bajo la oscura sombra de la desconfianza, la traición y el canibalismo como únicos medios de subsistencia. No es precisamente un planteamiento en el que quepan frases hechas, respuestas ingeniosas ni pequeños alivios cómicos que permitan recobrar el aliento entre actos. A diferencia del director de Soy Leyenda, John Hillcoat no se anda con milongas ni medias tintas, y no duda en pone toda la carne en el asador para reconstruir con precisión milimétrica y sordidez extrema un panorama realista sin concesiones amables ni planos esquivos. El film logra transmitir a la audiencia una aterradora y angustiosa desolación existencial engarzando muy bien todos los elementos que lo componen formalmente. Una puesta en escena fría y calculada, interpretaciones austeras y apenas complacientes, caracterizaciones detallistas y una valiente fotografía monocromática del español Javier Aguirresarobe que consigue plasmar con mucha fuerza el ambiente contaminado, nuclear y deprimido de un planeta muerto.

Y aunque allí donde otras no llegan ésta podría citarse como ejemplo sobresaliente, en lo que respecta a la trama y el desarrollo narrativo de la historia, La Carretera se queda francamente corta. Hacia la mitad del metraje persiste una incómoda sensación de que el verdadero motor argumental del film nunca termina de arrancar ni hacerse visible, ahogado por la preocupación del director de mantenerse fiel al tono solemne de su tratamiento, reconduciendo a los dos protagonistas principales reiteradamente al origen de su drama mediante el abuso de flashbacks que poco valen el reclamo de una actriz como Charlize Theron y que anulan las posibilidades de progresión dramática de los personajes. Ambos comienzan su aventura con un nivel tal de ansiedad y tristeza, que parece que no haya forma de sobreponerse ni tan siquiera de empeorar, y las pocas ocasiones en que los vemos activarse e interactuar con el entorno, no son más que pasos en falso sin solución de continuidad que ya en el último tramo de la película, con un conformista e insípido final, puede producir el desinterés del espectador más exigente.

Cada vez sorprende menos que en una industria como la americana cueste tanto encontrar el equilibrio necesario entre los distintos aspectos de un film para que se convierta en una obra perdurable y recordada. La Carretera está un paso por delante del cine puramente comercial que nos llega de Hollywood, pero sus pretensiones y su magnífica atmósfera aunque reseñables, no están debidamente compensadas y quedan huérfanas dentro de una historia débil y muy diluida, que no mata, pero tampoco llena.

Crítica publicada en www.tiooscar.com

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Indonesia lomográfica.

25 Enero 2010 · Dejar un comentario

INDONESIA//FOTOS QUE SON RECUERDOS.

Bendita la inmediatez de la fotografía turística digital. Pero, ¿quién no echa de menos la fotografía-objeto? No tanto por el papel, sino por el valor que adquiere cuando son descubiertas con el tiempo, cuando no hay revelado posible hasta la vuelta a casa, finalizada la aventura. Entonces es cuando la fotografía se convierte en un recuerdo vivo y no en un simple déjà vu. Las fotos digitales en esas pantallas de pocas pulgadas ofrecen una imagen descontextualizada paradójicamente porque son visionadas en el mismo escenario donde se captan.

Es la distancia física y temporal lo que hace de una imagen un recuerdo, reavivando la experiencia del viaje y convirtiendo el aburrido salón de casa a aquel país remoto, ahora más intenso y nítido que nunca.

Mis carretes lomo de la Horizon Kompakt 120º ven la luz 5 meses después de la vuelta de Indonesia:

Islas Gili

Bromo

Melodías del Ramayana

Borobudur

Budha

Mercado de Jogyakarta

Selección de especias

La sonrisa del elefante

Los viajeros

Y por si alguien se pregunta a cuento de qué estás fotos, vuelvo a linkar el video:



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La otra publicidad de TVE.

20 Enero 2010 · 2 comentarios

ARTÍCULO//EL CONCIERTO DE ALICIA KEYS.

Alicia Keys en el photocall. (Foto: EP)

Leía el martes en elpaís.com una noticia sobre los centenares de personas que se habían quedado en las puertas del Teatro Real, sin poder entrar en un concierto gratuito de Alicia Keys. Curioso y sorprendente evento promocional realizado en una sala normalmente dedicada a otros menesteres. En el artículo se mencionaba que el concierto estaba “patrocinado por TVE y BMW”, lo que no dejaba de ser una combinación un tanto peculiar para la organización de un concierto de entrada libre de una cantante que por otra parte no necesita de mucha promoción solidaria, ni pertenece al sello discográfico de RTVE (su discográfica es Sony).

Ayer la noticia del concierto -no así del fallo organizativo que dejó a la gente en la calle- ocupó todo el tramo final del programa Corazón de Invierno de Anne Igartiburu, el que más audiencia congrega esperando el inicio del Telediario 1. Una cobertura extensísima y pausada, en la que tuvo especial relevancia el photocall de todos los famosos invitados, que intencionadamente no tuvieron que hacer la cola que el resto, lo que da debida cuenta del verdadero leitmotiv del evento. El photocall lo formaba un estampado uniforme y bien visible de logos, concretamente los de TVE, BMW, Nespresso y la portada del disco de Alicia Keys.

No creo que haya que leerle la cartilla a nadie. BMW, Nespresso y Sony quizás han colado un gol o quizás han liquidado así los flecos de su último contrato publicitario con la cadena de la forma más digna posible. No me siento estafado si TVE hace publicidad encubierta, a sabiendas o no. Me parece comprensible y, hasta cierto punto, poco objetable si con eso, y visto que en Bruselas comienzan a poner pegas al nuevo modelo de financiación, se consigue mantener cierto nivel de calidad e inversión en una programación saludable (y faltan muchas cosas por mejorar). No me importa ver el photocall de Alicia Keys, como tampoco debería ser un problema que TVE siga facturando como quien no quiere la cosa por toda la publicidad que nos dejarán, quieran o no, las retransmisiones de la Champions y otros eventos deportivos de interés general. Me parece que en la propia Corporación aún no saben muy bien como afrontar la imposibilidad de hacer realidad eso del “sinpubli”.

Tenemos publicidad hasta en la sopa. ¿Cómo vamos a pretender que el mundo que capten las cámaras de TVE carezca de ella? Yo sería incapaz de identificarme con él.

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Referencias

11 Enero 2010 · 2 comentarios

ARTÍCULO//CULTURA AUDIOVISUAL

Coincidiendo con la aparición de algunos artículos sobre la propiedad intelectual y el germen de la creación original en diferentes manifestaciones artísticas, traigo por la tangente y al margen de la polémica existente en internet, algunas reflexiones que me vienen respecto a la creación audiovisual en el mundo de la publicidad, industria a la que se le presupone cierto virtuosismo y capacidad creativa por encima de los estándares comunes.

La verdad es que soy joven y llevo en este mundillo relativamente poco tiempo. No puedo establecer un estado de las cosas en base a una perspectiva histórica, ni generalizar, sino más bien notar de una tendencia, que quizás no afecta a grandes marcas ni hits publicitarios, pero sí a muchos anunciantes comunes. Observo con decepción lo desolador que puede llegar a ser el panorama publicitario desde el punto de vista de la producción audiovisual, esto es, una vez la creatividad de una campaña ha sido aprobada por un cliente, y es necesaria plasmarla en imágenes y sonido para su difusión. Es el momento entonces de las referencias. Todos quieren ver referencias. A creativos, ejecutivos, directores y clientes se les para el reloj pidiendo las consabidas referencias.

Una idea para un anuncio es sólo una idea, una abstracción, materializada a lo sumo en algunas palabras sobre papel. La forma en que esa idea llega a convertirse en una creación audiovisual sigue siendo un camino creativo que continúa más allá de los conceptos, para hacerse realidad en sus valores audiovisuales: un tratamiento. El tratamiento ha de servirse, no podía ser de otra manera, de referencias. Según la RAE, una referencia, para el caso que nos ocupa, es una “base o apoyo de una comparación, de una medición o de una relación de otro tipo”. Ya lo entiendo. Nuestro anuncio, como creación original puede deconstruirse previamente en multitud de valores y parámetros intrínsecamente audiovisuales y en otros tantos que lo apoyan: desde el formato de imagen, los colores predominantes, la cadencia del montaje, la ambientación musical o el estilo del vestuario. Así que las referencias deberían ser esos extractos de películas, spots o videos en general que ofrecen de forma discriminada soluciones concretas a interrogantes concretos de nuestra producción. Esa “comparación, medición o relación de otro tipo” implica la posibilidad de una distancia, un matiz o un total encontronazo entre la referencia y nuestra futura creación. La referencias no sólo sirven para encontrar, sino también para evaluar, analizar e incluso descartar opciones de raíz.

Nada más lejos de la realidad. Las exigencias y dinámicas que se apropian del proceso de producción en el audiovisual implican a personas que sufren presiones de muy diversa índole. Ese duro juego laboral de tornillos apretados convierte a unos y otros, en el lado del cliente y la agencia, en tomadores de decisiones de un trabajo creativo audiovisual para el que pueden no estar preparados a valorar en todos sus registros. Unos mediocres espectadores que – con honrosas y no pocas excepciones-, nunca han analizado críticamente una imagen, no saben descomponerla en partes fundamentales (dejemos los tecnicismos para los profesionales) ni poseen la cultura audiovisual suficiente como para desarrollar un proceso creativo maduro que desemboque en una obra audiovisual genuina y novedosa.

Por eso, y ante el miedo de no poder concebir mentalmente un resultado visual aún inexistente para sus campañas, piden muy dirigentes las dichosas referencias; lo que hoy en día se conoce en la profesión por “referencia” y por desgracia no es lo que he entendido toda la vida. Las que fui enviando en mis primeros proyectos fueron rechazadas. A todas les faltaba algún detalle. Todas convencían sólo a medias. Y eso es debido a que quienes las recibían, ante la impotencia de proyectar en el spot que íbamos a producir una suma de diferentes propuestas que dieran como resultado una nueva y original obra, toda su preocupación era dar con la referencia perfecta: aquel vídeo, aquella secuencia de tal o cual película que reuniera en su visionado prácticamente el total del tratamiento visual del anuncio. La imagen compuesta antes de rodarla. El spot antes del spot. Pura endogamia. Un fusilamiento, vamos, siempre más cercano al plagio (nunca trascendente) que a la verdadera creatividad.

Para mí, cualquier tipo de creación es el resultado de una particular reacción química entre varios ingredientes propuestos que bien formulados producen uno completamente nuevo e inesperado en sus efectos sobre los observadores. La experimentación, la intuición y el arrojo creativo son tan importante como la capacidad de aislar las concreciones de las referencias de las que se parten y recomponerlas alterando órdenes y parámetros, una cuestión sólo apta para aquellos que evalúan y valoran las obras audiovisuales con cierta rigurosidad.

Es una lástima que parte de la publicidad que vemos en televisión, castigada por el conservadurismo y la inflexibilidad de las duras dinámicas de ventas, insista en apostar sobre seguro aunque resulte menos estimulante, creyendo a la audiencia discapacitada para asumir la novedad, en vez de ser motor de cambio y generar nuevos caminos formales que luego provoquen que sean precisamente esas obras las que sirvan de ejemplo para otros proyectos.

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